Creando recuerdos…

“Crear recuerdos es algo casi mágico. Alguien te pide que cojas la cámara y tomes unas instantáneas. Han visto tu trabajo y les gusta tu forma de mirar, como cuentas la historia, que juegas con la cámara, interactuas con los protagonistas, ves la belleza en lo cotidiano, que te involucras personalmente,… no sé. O quizás simplemente le gusta tu trabajo.

Luego el gran día todo es perfecto, pase lo que pase, porque el buen humor nos invade a todos, es imposible no contagiarse, y te dejas fluir, sin perder el ritmo, consciente de los límites del juego, pero disfrutando y con ganas de que pase la parte más complicada, y los nervios y tensiones desaparezcan. Aquí empieza la verdadera diversión!

Cuando llega la hora de “revelar” las imágenes estás deseando ver el resultado, como habrán quedado? La primera selección es dura, porque entre tanta foto las mejores pierden mucha fuerza, pero después todo mejora por momentos, hasta que ves la verdadera selección. Si todo ha ido bien, la satisfacción es extraordinaria, y merece la pena seguir trabajando. Has conseguido captar sonrisas, abrazos, gestos, miradas,lugares,… que se convertirán en recuerdos de esta y futuras generaciones.”

 

Para mi la fotografía de bodas es un trabajo creativo, documental y sobretodo muy personal.

Cada boda es mucho más que lo que pasa en la iglesia o el restaurante, es una ocasión única e irrepetible para fotografiar la felicidad y el amor de una manera totalmente natural.

Tengo claro que vuestro deseo es que todo salga como vosotros habéis imaginado, que no falle ni un sólo detalle de los que habéis ido seleccionando y creando para el día de vuestra boda. También sé por experiencia que ese gran día pasará en un abrir y cerrar de ojos, y que os sabrá a poco, por eso busco fotografías que os dejen ver una y otra vez todos los detalles y momentos. Intento ponerme en el lugar donde os gustaría haber estado y os dejo mirar a través de mi cámara y de mi propia mirada;  los nervios en casa… , los besos y abrazos de esas personas que son especiales… , las risas…. , los últimos minutos antes de entrar… , alguna que otra lágrima -siempre de alegría-…. ,la emoción de los padres…. , el “sí quiero…”, los anillos… , el primer beso… , el aplauso de los asistentes… , el arroz…. , las felicitaciones… , un momento a solas… , los encuentros en el aperitivo… , la cena… , el brindis… , el pastel… , el primer baile… , la diversión en la fiesta… un millón de miradas… , caricias… , sonrisas… , convertidos en imagenes, gestos propios de un día muy especial que permanecerá en el recuerdo para siempre.

Realmente lo que quiero es entregaros unas imágenes que nunca os canséis de ver, porque están hechas con el mayor gusto estético y, sobretodo, con el corazón.

Esta es mi filosofía, mi forma de ver la fotografía de bodas, porque siempre guardo un buen recuerdo de cada trabajo, y es que lo hago porque me gusta, porque para mi es una forma de vida y un trabajo apasionante, que me permite crecer continuamente como fotógrafo y como persona.